Aunque el cloro es indispensable para garantizar la potabilidad del agua de red, es uno de los peores enemigos del cervecero. Al interactuar con los fenoles del malteado y de la levadura, crea moléculas llamadas clorofenoles, responsables de graves defectos aromáticos.

¿Una cerveza que recuerda a un "apósito", a un "hospital" o a "plástico quemado"? El culpable casi siempre es el cloro. Por suerte, deshacerse de él es extremadamente sencillo.

Tratamiento del cloro en el agua de elaboración

El cloro y las cloraminas (más estables y difíciles de eliminar) no solo generan un sabor parecido a la lejía. El verdadero peligro es la reacción química que ocurre durante la elaboración:

  • Clorofenoles: Estos compuestos tienen un umbral de detección muy bajo. Incluso una pequeña cantidad de cloro puede arruinar toda una elaboración con un sabor medicinal persistente.
  • Salud de la levadura: En algunos casos, una concentración demasiado alta puede estresar la levadura durante la fermentación.


2. Método 1: Evaporación natural (El más sencillo)

El cloro libre es un gas volátil. Si no tienes prisa, el método más económico consiste simplemente en dejar reposar el agua:

  • Acción: Extrae el volumen total de agua 12 a 24 horas antes de elaborar.
  • Condición: Deja el recipiente abierto para permitir que el gas se escape.
  • Límite: Este método es ineficaz contra las cloraminas, cada vez más utilizadas por los municipios porque no se evaporan.


3. Método 2: Campden (El método “mágico”)

Sulfito de Potasio (o Metabisulfito de Potasio), conocido comúnmente como pastillas Campden, es la solución preferida por los profesionales para neutralizar instantáneamente el cloro Y las cloraminas.

La reacción química transforma el cloro en cloruros inofensivos en solo unos segundos.

Guía de dosificación del Metabisulfito

Un exceso puede inhibir la levadura o generar un olor a azufre. Respeta cuidadosamente estas dosis:

Consejo: Mezcla bien el agua después de añadirlo; la reacción es casi instantánea.

El consejo del equipo

Si no sabes si tu agua contiene cloraminas, utiliza siempre Metabisulfito de Potasio. Es un seguro muy económico (unos pocos céntimos por elaboración) para garantizar que ningún sabor a “farmacia” arruine tu duro trabajo.