El placer de una cerveza empieza por la vista y termina con la sensación en boca. Para lograr un buen lote, debes dominar tres elementos clave: la retención de espuma, la profundidad del color y la densidad del cuerpo. Aquí tienes nuestros consejos de expertos para controlar estos parámetros gracias a una selección rigurosa de tus maltas.

Ilustración de los diferentes colores de cerveza obtenidos según la elección del malta y la escala EBC.


1. La Espuma: El secreto de las proteínas y del Carapils

Una espuma cremosa y persistente no es solo cuestión de dióxido de carbono; es ante todo una cuestión de proteínas.

  • El papel del malta: Los maltas poco transformados y ciertos cereales son ricos en proteínas que estabilizan la estructura de las burbujas.
  • Nuestros trucos: Añade 5% de Carapils: es el ingrediente mágico que mejora la espuma sin afectar el sabor ni el color.
  • Consejo técnico: Evita descansos de temperatura demasiado largos entre 45°C y 55°C, ya que pueden romper estas valiosas proteínas.


2. El Color: Jugar con la escala EBC

El color de tu cerveza está definido por el grado de tostado de los maltas, medido con la unidad EBC (European Brewery Convention).

  • La mezcla de tonos: El color final es un promedio. Unos pocos gramos (1%) de malta muy oscuro (como el malta Chocolate) pueden transformar una cerveza rubia en un ámbar intenso.
  • El brillo: Para una cerveza clara, prioriza maltas base de alta calidad (Pilsner) y asegúrate de una filtración eficaz.


3. El Cuerpo: La textura y la redondez en boca

El “cuerpo” describe la sensación de plenitud y densidad al degustar tu cerveza.

  • Los azúcares residuales: Para una cerveza con mucho cuerpo, utiliza maltas Caramelo (Crystal). Aportan dulzor residual después de la fermentación.
  • La temperatura de maceración: Cuanto más alta sea la temperatura de maceración (68–70°C), más favorecerás las enzimas que generan cuerpo.

Consejos del equipo Rolling Beers

El equilibrio es delicado. Una cerveza demasiado rica en cuerpo puede resultar pesada, mientras que una cerveza demasiado oscura puede volverse astringente. Te recomendamos modificar un solo parámetro a la vez para comprender bien la influencia de cada malta. Y no lo olvides: ¡una buena cerveza empieza con una espuma que se mantiene!