Has evaluado los pros y los contras y estás listo para dar el salto al aluminio. Pero ¿por dónde empezar cuando se quiere envasar la cerveza en lata?

A diferencia del embotellado clásico, el enlatado exige un recorrido técnico preciso en el que la elección del método determinará tu equipamiento.

Tanto si sigues fiel a la refermentación como si pasas al envasado bajo presión, aquí tienes las claves para lograr un enlatado exitoso.


1. La cerradora de latas: La pieza clave e indispensable de tu instalación

Sea cual sea el camino técnico que elijas para tu cerveza, hay un equipo del que no puedes prescindir: la máquina de cierre de latas. Es la herramienta que sustituye a tu chapadora tradicional.

La tapa de una lata no se presiona, se engarza. El cuerpo de la lata y el borde de la tapa se enrollan juntos mediante rodillos de precisión para crear un cierre completamente hermético. Para obtener este resultado profesional en casa, el uso de una máquina como la cerradora semiautomática Cannular CDLE es la base de tu instalación. Te garantiza un engarce uniforme, rápido y perfectamente estanco en un solo gesto, indispensable para proteger tus valiosos lotes.


2. Camino 1: Refermentación en lata (La vía directa y económica)

Si no dispones de barriles (soda kegs) o fermentadores presurizables, este primer camino es ideal para empezar sin revolucionar tu rutina de elaboración:

  • El principio: Este método funciona exactamente igual que la refermentación en botella. Una vez finalizada la fermentación principal, transfieres tu cerveza sin gas al cubo de resucrado desinfectado y añades tu jarabe de azúcar.
  • La dosificación: No hace falta complicarse: la cantidad de azúcar es exactamente la misma que en las botellas (generalmente entre 6 y 7 g/L según el estilo). El aluminio de las latas modernas está diseñado para resistir perfectamente la presión generada por esta refermentación.
  • Material necesario: Aparte de la cerradora y las latas vacías con sus tapas, no necesitas ningún equipo adicional. Llenas tus latas con tu varilla de llenado habitual y las cierras inmediatamente.


3. Camino 2: Enlatado de cerveza ya carbonatada (El recorrido profesional bajo presión)

Si ya gestionas la carbonatación forzada en barril o en fermentador isobárico, este segundo camino te permite envasar una cerveza ya gasificada y lista para beber. Este proceso delicado exige un control perfecto para evitar que el líquido genere espuma o se oxigene durante el trasvase. Requiere el uso de una llenadora adecuada:

  • La solución semiautomática Duofiller: La llenadora Duofiller Core G3 es una maravilla de precisión para cerveceros caseros exigentes. Realiza un purgado automático de la lata con CO₂ antes de iniciar el llenado y corta el flujo de cerveza con una precisión extrema gracias a un sensor electrónico en cuanto se alcanza el nivel perfecto.
  • La solución automatizada Cannular RAPT: Para una integración y cadencia superiores, la llenadora automática Cannular RAPT gestiona todo el ciclo de contrapresión. Protege al máximo el líquido contra la oxidación y optimiza el tiempo de trabajo.


4. Tabla resumen: ¿Qué camino es el adecuado para ti?

Para ayudarte a elegir la logística más adaptada a tu perfil de cervecero, aquí tienes una comparación directa de los dos métodos:

CriterioCamino 1: Refermentación naturalCamino 2: Líquido ya carbonatado
Equipamiento básicoCerradora + varilla de llenado clásicaCerradora + llenadora dedicada (Duofiller/RAPT) + sistema de CO₂
Gestión del azúcarAñadido obligatorio (6–7 g/L)Sin añadido (carbonatación forzada previa)
Depósito de levaduraPresencia de un ligero sedimento en el fondoCerveza perfectamente limpia, sin sedimento
Tiempo hasta la degustaciónMínimo 2 semanas (tiempo de refermentación)Inmediato (la cerveza ya está lista)
Complejidad técnicaAccesible para todos los cervecerosAvanzada (requiere gestión precisa de presión y frío)

Consejos del equipo Rolling Beers

Si eliges el camino de la cerveza ya carbonatada, recuerda que el frío sigue siendo tu mejor aliado. Para limitar la espuma al usar una Duofiller, asegúrate de que tu barril de servicio esté estabilizado a una temperatura muy baja (alrededor de 2°C).

Un llenado bien frío garantiza un nivel de líquido ultra preciso y preserva toda la carbonatación dentro de la lata antes del paso por la cerradora.