El agua representa más del 90% del producto final. Sin embargo, para muchos cerveceros, sigue siendo la variable más difícil de dominar. Incluso antes de hablar de química o minerales, el primer paso hacia el éxito consiste en el control de los volúmenes.

Nada es más frustrante que terminar con 15 litros embotellados cuando se apuntaba a 20, o conseguir una cerveza demasiado ligera porque se ha enjuagado demasiado el lecho de granos. Aquí tienes cómo dominar tu equipo.

Cálculo de los volúmenes de agua para la elaboración de cerveza


1. Comprender la cadena de volúmenes

Para dejar de elaborar “a ojo”, debes dividir tu jornada de elaboración en tres etapas volumétricas distintas:

  • Volumen de maceración: Es el agua que calientas primero para mezclar con tu malta. Normalmente se utiliza una proporción de 2,5 a 3 litros de agua por kilo de grano.
  • Volumen de lavado: Es el agua (a menudo a 78°C) que atraviesa el lecho de granos para extraer los azúcares restantes.
  • Volumen previo a la ebullición: Es la cantidad total de líquido en tu olla antes de encender el fuego para la etapa de lupulado.


2. La tabla de pérdidas: ¿Por qué “desaparece” tu agua?

Entre la cuba de maceración y la botella, tu agua sufre varias pérdidas inevitables que deben anticiparse:

Fuente de pérdidaEstimación mediaImpacto en 20L
Absorción del grano0,8L a 1L por kg de malta~5L (para 5kg de grano)
Evaporación (Ebullición)10% a 15% por hora~3L a 4L
Fondo de olla & TrubDepósito en el fondo de la olla~1,5L a 2L
TOTAL ESTIMADOPérdidas acumuladas~10L a 12L

Nota: Para obtener 20L finales, deberás calentar entre 30L y 32L de agua en total.


3. La regla de oro para un cálculo rápido

Si no utilizas un software de elaboración, aquí tienes un método simplificado que funciona en el 90% de los casos:

Volumen Total = (Volumen deseado en botella × 1,25) + (Peso del grano en kg)

El truco anti “off‑flavours” del equipo

Si utilizas agua del grifo, contiene cloro. Aunque es necesario para la potabilidad, el cloro puede reaccionar con los compuestos del malteado y crear fenoles (sabores a plástico o medicamento).

¿La solución? Muy sencillo: extrae tu volumen total de agua el día anterior a la elaboración en un recipiente abierto. El cloro es volátil y se evaporará naturalmente durante la noche. ¡Tu cerveza será mucho mejor!