Crear tu propia receta es una de las etapas más gratificantes para un cervecero. Pero ante la inmensidad del catálogo de las malterías, ¿cómo orientarse? Para elegir tu malta, debes pensar según tres criterios: el potencial de fermentación, el color deseado y el perfil aromático buscado.

Variaciones de maltas cerveceras. Colores de malta con diferentes EBC para determinar qué malta aporta qué color a la cerveza.


1. Definir la base: El motor de la cerveza

Toda receta comienza con la malta base. Aporta las enzimas necesarias para transformar los azúcares durante el macerado (sacarificación).

  • Proporciones: Generalmente representan entre el 80% y el 90% de tu mezcla de granos (el grist), pero es totalmente posible utilizarlas hasta el 100% para cervezas limpias y refrescantes.
  • Estilos recomendados: Usa Pilsner para una base muy clara, Pale Ale para más cuerpo, o Malta de Trigo (hasta un 70%) para cervezas blancas.


2. Esculpir el color y el cuerpo con maltas especiales

Una vez elegida tu base, añadirás toques de carácter con las maltas especiales (generalmente entre el 5% y el 15% de la receta).

  • Para la redondez: Las maltas Caramelo / Crystal aportan cuerpo y notas de toffee.
  • Para el carácter maltoso: Usa las maltas Munich I y II (también llamadas Munich 15 y 25). Refuerzan el lado “corteza de pan” y aportan un bonito color dorado‑ámbar sin saturar el paladar.


3. Ajustar los acabados: Tostadas, copos y estabilidad de la espuma

Los últimos porcentajes sirven para afinar el aspecto y la textura en boca.

  • Estabilidad de la espuma: Añadir Carapils (hasta un 5%) es un truco muy eficaz para mejorar la retención de espuma sin modificar el color ni el sabor.
  • Color negro: Usa entre un 1% y un 5% de Malta Chocolate o Carafa (I a III) para obtener tonos oscuros y aromas de café.
  • Cremocidad: Los copos de cebada o avena aportan una textura cremosa, muy apreciada en Stouts y NEIPAs.


Resumen: La regla de oro de las proporciones

Para una receta equilibrada, ten en mente esta estructura clásica:

  1. Malta Base (80–100%): Para el alcohol y la estructura enzimática.
  2. Malta de Apoyo (5–15%): Para la complejidad y el color (Munich, Caramelo).
  3. Malta de Carácter (1–5%): Para notas intensas o la estabilidad de la espuma (Tostadas, Carapils).

Consejos del equipo Rolling Beers

No caigas en la trampa de querer usar demasiadas maltas diferentes. Las mejores recetas suelen ser las más simples. Empieza dominando una base (como un Maris Otter al 100% o un dúo Pilsner/Munich) antes de complicar la receta. ¿Tienes dudas sobre una sustitución o una proporción? Nuestros expertos están aquí para validar tu receta contigo.